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2018-02-26

Violencia y narcomenudeo, ¿qué pasa en la UNAM?

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Entre balaceras, narcomenudeo, violencia de género y más, hoy CDMX se pregunta qué pasa en la UNAM y por qué esta se limita a condenar actos sin actuar a fondo

Poco bastaron las medidas de seguridad implementadas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en su Campus Central al comienzo del presente ciclo escolar para —supuestamente— combatir el narcomenudeo en zonas como la Facultad de Filosofía y Letras, la de Ciencias Políticas y Sociales, las “Islas”, “los bigotes” (la entrada por metro Universidad), o los frontones vecinos al anexo de la Facultad de Ingeniería. El viernes 23 de febrero ‘explotó la bomba’ luego de una balacera en este último lugar que dejó dos muertos y una herida que supura en el corazón de los universitarios que cuestionan —como bien lo enseñan en sus aulas— lo que sucede realmente en sus instalaciones.

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La Facultad de Filosofía y Letras, la de Ciencias Políticas y Sociales, las “Islas”, “los bigotes” o los frontones vecinos al anexo de la Facultad de Ingeniería son los principales centros de distribución. Foto: Flickr – Alejandro

Citadinos se preguntan qué pasa en la UNAM

Se trata de un secreto a voces documentado en diferentes ocasiones por diversos medios en los que se ha tenido acceso a drogas como marihuana o piedra de coca por $150 pesos. Nadie, ni personal académico, ni Vigilancia UNAM y mucho menos el estudiantado se inmuta ante la presencia de narcomenudistas dentro Ciudad Universitaria, historia que se repite en la mayoría de los campus de la institución pese a la prohibición de consumirlas dentro de las instalaciones.

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Apenas en la ceremonia de inicio de cursos del 16 de agosto de 2017, el rector Enrique Graue pidió a los alumnos de nuevo ingreso no comprar drogas a narcomenudistas ya que generan un ambiente de inseguridad entre la comunidad y estos mismos dan una percepción inadecuada de lo que es la realidad cotidiana de la UNAM. Además, aseguró que “probablemente es uno de los sitios más seguros de nuestra ciudad y del país”.

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La balcera del viernes 23 de febrero se suma al caso del feminicidio de Lesvy en mayo de 2017. Foto: Wikicommons

Sin embargo, es difícil acatar las palabras del rector si recordamos el caso de Lesvy Berlín Rivera Osorio, una mujer de 22 años encontrada atada y ahorcada en mayo de 2017 en una caseta telefónica cerca del Instituto de Ingeniería. En primera instancia, las autoridades locales como las de la UNAM, aseguraron que se trató de un suicidio, versión que nunca concordó con los resultados periciales. Fue hasta octubre de ese mismo año que el Tribunal Superior de Justicia de CDMX ordenó emitir la declaratorio de feminicidio agravado. Ante estos hechos, la comunidad universitaria tomó los circuitos escolares para protestar y exigir respuestas ante los hechos.

¿Por qué “no pasa nada”?

Hace 89 años la UNAM recibió, con fundamento en su Ley Orgánica, la famosa “autonomía”, que en otras palabras le otorga cierta independencia a la Máxima Casa de Estudios, quien puede regir, administrar y organizar la vida universitaria —y de sus instalaciones— como mejor le convenga sin ser poseedor de un ideal anárquico.

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El artículo 3 constitucional resguarda la autonomía universitaria. Foto: Flickr – Scanudas

Este término se encuentra respaldado por la Constitución Mexicana que en el artículo 3, fracción VII dicta a la letra que “(cualquier institución tendrá la) facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio“.

De acuerdo con Red Política, este derecho constitucional libera a las instituciones autónomas de cualquier influencia, ideología, dogma o injerencia externa. Esta última es razón suficiente por la que la policía no puede entrar en las instalaciones de la UNAM sin una orden o permiso explícito, ya que violentaría este fundamento que da nombre a la institución.

Acciones

Al cierre de esta nota, Enrique Graue reconoció la presencia de narcomenudistas dentro de la UNAM. En conferencia de prensa, aseguró que “La Universidad desde hace años no había sufrido actos de violencia entre grupos del narcomenudeo y es muy doloroso que la hayamos vuelto a experimentar”. Asumió la responsabilidad por los “efectos colaterales” que sus medidas de seguridad provocaron y aseguró que no permitirá que vigilancia policial o armada no es una opción considerada.

A esta conferencia de prensa se le suma la demanda que apareció en las pantallas del Estadio Olímpico Universitario que a la letra decía “¡Fuera narcos de la UNAM!” durante el partido de Pumas-Chivas. Rectoría se deslindó de este pronunciamiento y aseguró que este vino desde el equipo deportivo.

Por otra parte, la comunidad estudiantil se ha organizado para que este 1 de marzo se realice una marcha en las instalaciones del Campus Central. De acuerdo con Proceso, los alumnos señalan que que existe omisión de las autoridades universitarias; indicaron que las medidas puestas en marcha desde que inició el ciclo escolar son insuficientes y que la atención a denuncias que se presentan por narcotráfico no es la adecuada.

Además, en la Gaceta UNAM de este lunes apareció en portada un desplegado en fondo negro que dice “No es tu amigo. Es un narco”. En la contraportada de este aparece un mensaje del rector que insiste en invitar a la comunidad a que se alejen de quienes venden las drogas y que entiendan que ellos viven mundos ajenos a los nuestros, que no son sus amigos y que representan relaciones de peligro y de inseguridad. Además, invitó a los académicos y empleados que denuncien todo evento que parezca sospechoso o potencialmente peligroso para la seguridad.

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